Fomentar la agricultura tradicional, fijar población en el territorio y proteger el medio ambiente.

Si. Han leído bien el título, pone banco, pero no se asusten, porque este banco es diferente. No pretende ganar dinero, sino vida en nuestros pueblos. ¿Qué cómo lo pretende hacer? No dejen de poner atención.

Muchos de nuestros mayores (y no tan mayores) recordarán con nostalgia el verdor de los huertos en las vegas más fértiles y cercanas a su pueblo, el trasiego de gente trabajando la tierra y el rumor de los pájaros acompañando tan nobles tareas. Huertos de hortalizas y frutales que cuidaban con esmero porque eran la base de la alimentación de la familia a lo largo de todo el año y de los siguientes venideros. Por ello, guardaban con cariño las semillas de las mejores plantas, las más sabrosas y bien formadas, y cuidaban sus árboles injertados con la variedad de manzana, pera o cereza que mejor se adaptaba a las condiciones de su tierra.

Sin embargo, el tiempo ha pasado, y muchas de aquellas vegas se las “ha comido el monte”, algunas de esas semillas se han perdido para siempre y esos frutales se están envejeciendo sin que nadie ponga remedio.

Al tiempo que esto ocurre, nuevos pobladores (pocos todavía, para los que están por llegar), vienen a nuestros pueblos con mucha ilusión pero pocos recursos, en busca de una nueva vida y oportunidades que generalmente en la ciudad no han encontrado.

Ante esta paradoja de tierra sin gente y gente sin tierra, nace el Banco de Huertas de Escuelas Campesinas.

Todo comenzó con el objetivo claro de no solo devolver al paisaje lo que en los últimos años el abandono le había robado, sino de fomentar una forma de vida digna y un modelo económico sostenible. Para ello, comenzamos a buscar las primeras parcelas que desinteresadamente nos cedieron vecinos comprometidos con el desarrollo de su comarca, a cambio del placer de volver a ver sus tierras cultivadas y del tributo de parte de la cosecha como pago en forma de agradecimiento por el nuevo agricultor.

Estos últimos, seleccionados en base a criterios de urgente necesidad; personas en situación de exclusión social, que en la actualidad no reciben ningún tipo de ayuda, comenzarán a formarse en los próximos meses en materia de agroecología, con el fin de “darse de comer a sí mismas”, al tiempo que pueden sacar un beneficio con los excedentes de producción vendiéndolos en mercados locales, obteniendo así un incentivo de su propio trabajo.

Sin embargo, los beneficios no se quedan solo entre las personas. Desde el Banco de Huertas, facilitamos el cultivo y la recuperación de variedades de semillas y de frutales tradicionales y autóctonas de nuestras comarcas, las cuales presentan unos valores intrínsecos mucho más valiosos que las variedades comerciales que encontramos en el día a día en los supermercados, relacionados con una selección secular para una mejor adaptación y rusticidad al medio local en el que se han ido desarrollando (mayor adaptación a heladas, plagas y enfermedades), usos culturales específicos y mayores valores gastronómicos.

Desde estas líneas, queremos hacer un llamamiento a todo aquel que esté interesado en poner en funcionamiento alguna de estas parcelas, para lo cual deberá inscribirse en el registro del Banco de Huertas de Escuelas Campesinas, donde expondrá sus preferencias en cuanto al municipio donde pretenda trabajar la tierra, uso que le va a dar, tiempo durante el cual quiere trabajarla, etc.

Al mismo tiempo, los propietarios interesados en inscribir sus tierras rellenarán un documento en el que consten los datos y características de la finca y sus condiciones e intereses de cesión o alquiler.
La experiencia piloto ya ha comenzado a dar sus frutos en el pueblo de Santervás de la Vega, pero pronto nos extenderemos por toda la Vega y la Valdavia en busca de nuevas tierras para ponerlas en producción.

Consigamos entre todos recuperar la belleza del paisaje de la tierra cultivada y el valor del paisanaje de aquel que la cultiva, haciendo buena la frase “En el medio rural no hay futuro, el medio rural es el futuro”. Volvamos a cultivar nuestras tierras y llenemos los pueblos de vida.

David Tutor De la iglesia

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *