Escuelas campesinas de Palencia es una asociación sin ánimo de lucro que desarrolla su trabajo en la zona Páramos y Valles de la provincia de Palencia. Lleva ya 30 años trabajando en, por y para los habitantes del medio rural. Su pervivencia y la calidad de vida de las personas que eligen los pueblos como opción de vida. En esta difícil tarea Escuelas no está sola, cuenta con el respaldo de una ONG a la que pertenece desde su creación en 1989, Colectivos de Acción Solidaria (CAS).

Dentro de este marco de trabajo, en 2011 se puso en marcha, desde CAS, un proyecto pionero: el llamado ‘Proyecto Piloto de Mayor a Menor’, que financia el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y que se desarrolla a nivel nacional por varias entidades sin ánimo de lucro, entre las que se encuentra nuestra asociación palentina. Los técnicos han realizado el trabajo de campo de un proyecto muy interesante, que tiene como objetivo principal recuperar el conocimiento tradicional de las personas mayores en diversos ámbitos, tales como horticultura, construcción con adobes, juegos, canciones, tradiciones… y demostrar que ese conocimiento, en muchos casos olvidado, es una vía para evitar la dependencia y ser una apuesta de futuro para la creación de nuevas economías rurales sostenibles.

Este trabajo realizado en el Proyecto Piloto ha supuesto para Escuelas Campesinas de Palencia, un avance hacia nuevos horizontes e intereses. Ha abierto nuevas líneas de trabajo, en las que se continua trabajando, como jornadas intergeneracionales, encuentros puntuales, y el más importante, la Universidad Rural Paulo Freire, en la que se recuperan antiguos saberes en diferentes ámbitos, tales como cocina tradicional, con la elaboración de pan y repostería, el arte del barro, realización de adobes, la horticultura como base de nuestra economía rural… Estas actividades han hecho posible el intercambio entre usuarios de otros programas como el de mayores, infancia, juventud, mujer… enriqueciéndoles a todos los niveles, social, cultural, formativo, y lo que es más importante, unir a todas las personas con las que se trabaja, de diferentes entornos y generaciones, en un objetivo común, compartir los saberes del ayer en una realidad interesante para el hoy y aprovechables para el futuro.

En esta zona los pueblos son pequeños y por tanto la presencia de jóvenes y niños es escasa, quedando apenas dos o tres jóvenes y niños y en algunas ocasiones menos. Las mujeres generalmente también tienen esta realidad; cuando los hijos se van a estudiar y los maridos a trabajar, hay una franja de edad donde esa soledad se hace palpable, causando situaciones de verdadera soledad. La mayoría de los habitantes de la zona rural son personas mayores, y casi todas están solas, lo que condiciona las relaciones sociales de los mismos, creando unas necesidades de socialización muy importantes. Esto ha propiciado una situación muy receptiva para estos proyectos, debido a la gran necesidad de estas personas de relacionarse con personas de su edad y lo enriquecedor que es también compartir los saberes de cada uno de ellos con el otro. Desde el niño, con los juegos populares o la música tradicional, los jóvenes iniciándose en la tarea de hacer adobes o el interés por la huerta, las mujeres con las recetas de cocina, interactuando tres y cuatro generaciones, o al revés, los nietos enseñando a las abuelas y abuelos a utilizar las nuevas tecnologías, las redes sociales…. Ha sido una experiencia única que ha acercado unos a otros desde otro punto de vista de cómo se ven cada día en su pueblo. Ha roto las barreras y ha unido más a los pueblos y a sus habitantes, acercándolos entre sí.

Los usuarios que han compartido y/o aprendido saberes, bien sean los habituales de las actividades o los que han participado puntualmente proporcionando información, escribiendo un poema que se aprendieron de pequeños o escuchando 5 minutos al vecino del pueblo que está solo, son los más importantes. Porque ellos son el alma y el por y para qué, de esta asociación, pero lo más importante para nosotras como entidad son los nuevos usuarios, participantes en la formación, o como voluntarios, esa red que se ha creado. Una red de aprendizaje, de investigación, de asimilación de esos saberes antiguos y saber fusionarlos con las nuevas tecnologías. Este proyecto en su ejecución en esta zona ha sido un éxito de participantes y no solo en número, sino en la calidad de saberes, conocimientos y, lo más importante, en lo personal y humano, que han hecho del trabajo una tarea fácil y bonita. También ha habido en este proceso, momentos más duros, porque en ocasiones cuesta llevar a cabo las ideas o los proyectos. No es lo mismo ponerlo en papel que después hacerlo realidad. No todas las personas entienden la filosofía, el valor y la importancia de este proyecto. Pero lo más importante son las personas que nos hemos encontrado en el día a día, verdaderos sabios. Gracias a todos ellos por compartir su experiencia con nosotras.

Una vez que el desarrollo del proyecto como tal ha finalizado y haciendo balance de estos cuatro años podemos decir que las expectativas se han cumplido con creces. Hemos recibido más de lo que esperábamos porque la generosidad de las personas, su sabiduría y su participación han sido muy buenas. Pero no solo respecto a los participantes, sino también en el trabajo diario como entidad. Para nosotras este Proyecto ha sido un cambio, otra realidad a trabajar que complementa la que lleva haciendo Escuelas Campesinas desde hace 30 años. Esto ha sido lo que se ha defendido desde su creación, ese intercambio cultural y la sabiduría de nuestros pueblos. Además en esta dura tarea de recuperación no estábamos solas sino que contábamos con el apoyo y el respaldo de más entidades con las que colaborar intercambiando experiencias, solucionando problemas y dándonos aliento en el trabajo diario. Y sobre todo el respaldo de Colectivos de Acción Solidaria, CAS, que siempre está dispuesto a ayudarnos y a guiarnos en nuestra tarea.

Desde Escuelas Campesinas queremos continuar esta tarea que hemos llevado a cabo durante estos años. Como explicábamos antes se han creado unas redes de personas, maestros, voluntarios, colaboradores, entidades… es aprovechar todo ese trabajo realizado en nuevos proyectos, seguir recuperando saberes, enseñándoselos a los más pequeños con encuentros, jornadas, colaboraciones que harán que su vida cobre un sentido diferente. Seguiremos trabajando y adecuándonos a las nuevas realidades de nuestros pequeños pueblos para que la calidad de vida de los habitantes que eligieron como opción de vida el medio rural en la comarca Paramos y Valles les permitan ser personas con ideas claras, sean éstas cual sean. Y capaces de decidir su futuro por ellos mismos. Y los mayores que tengan mayor calidad de vida. Aquí seguiremos luchando como lo hicieron hace 30 años los que empezaron. Por un mundo rural vivo antes, ahora y siempre.

Sara Vega Ibáñez, Escuelas Campesinas de Palencia

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