A lo largo de la historia, las personas que han vivido en el Mundo Rural han ido elaborando una Cultura basada sobre todo, en la sostenibilidad; aprovechando, pero también protegiendo y conservando todos los recursos naturales que tenían a su alcance y haciendo que el medio en el que vivían se convirtiera, como consecuencia de la propia convivencia entre hombre y naturaleza, en un aliado en lugar de un enemigo diario.

Esta Cultura Rural es una parte muy importante de nuestra identidad; es una manera de ser, de estar, de vivir,…

Cultura, que por otro lado no se ha terminado de hacer, que está viva, que no sigue un esquema cerrado y que día a día la vamos creando entre los que vivimos en los pueblos. Los de siempre, los nuevos y los que están por llegar. No podemos olvidar que nosotros mismos y nuestra cultura, es producto de la convivencia y simbiosis de todas las culturas que históricamente han poblado nuestro territorio.

Este saber, no escrito por otra parte, se transmitió de manera oral de generación en generación pasando de padres a hijos. No había que sentarse a estudiar, ya que siempre se encontraba el momento oportuno en los trabajos de la huerta, en la cocina, en el veladero o en cualquier tarea del día a día en la que surgiera una labor conocida por los más mayores y presta para enseñar a los más jóvenes.

Sin embargo, la situación del medio rural en la actualidad, ha cambiado. Ahora no se generan situaciones cotidianas donde enseñar esas tareas, ya que falta esa generación de jóvenes a los que mostrar, dado que marchó a la ciudad en busca de prosperidad (por cierto, no siempre encontrada), y han quedado los libros llenos de sabiduría tomando el sol a la puerta de la casa, esperando que les volvamos a preguntar el porqué de las cosas.

Ante la necesidad de crear un lugar de encuentro donde recopilar y transmitir estos saberes, tradiciones y valores, nació hace unos años la Universidad Rural Paulo Freire Páramos y Valles. Un lugar que ha servido de referencia durante ya ocho ediciones y que volvió a juntar el pasado 21 de marzo en el Centro Social Esteban Vega de Arenillas de San Pelayo a más de setenta personas con inquietud para investigar, valorar, rescatar, compartir y transmitir lo que es nuestro.

Fueron tres los talleres que en esta ocasión tuvieron lugar en el Centro Social. El primero de ellos, nos dio a conocer las técnicas correctas para llevar a cabo la poda e injerto de variedades tradicionales de frutales, aquellos árboles que están olvidados en las huertas a las afueras de nuestros pueblos y cuyo sabor anhelamos, cada vez que comemos una pieza de fruta comprada en el supermercado.

Por su parte, el taller de recuperación de lenguaje rural, recopiló muchos términos que no aparecen en el diccionario y que eran, o son, empleados por las personas de nuestros pueblos. Palabras y lenguaje que pretendemos tomen fuerza en nuestra sociedad actual y que el estudio del léxico popular suscite la atención y lleve a valorar positivamente lo que está detrás de él.

Por último, el interés suscitado por el taller de cocina tradicional marroquí, demostró la acogida y el interés que tenemos en los pueblos hacia la llegada de nuevos pobladores, con otro idioma, saber hacer y cultura que podemos y debemos aprovechar para enriquecer la nuestra.

Ya estamos preparando la siguiente Universidad Rural. En esta ocasión, en verano. Volvamos a propiciar esos encuentros intergeneracionales con nuestros mayores para poder seguir con la tarea ancestral de pasar su saber hacer y experiencia a los más jóvenes, para que sean ellos los que en un futuro tomen la responsabilidad de continuar con un legado de generaciones. Mostrémosles el medio rural donde viven, para aprender a quererlo y hacerlo suyo, con sus ventajas y desventajas, para que así lo defiendan ante todo el mundo como un lugar donde merece la pena vivir.

EQUIPO DE ESCUELAS CAMPESINAS DE PALENCIA

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